Tomates rellenos

TomatesRellenos

Ahora que se va acercando el verano, y cada vez apetece menos meterse en la cocina, os proponemos una receta sencilla que podéis dejar preparada en el frigorífico con antelación y terminar con un simple gratinado. Ideal como acompañamiento y como base para que improviséis vuestras propias variantes (los podéis rellenar de lo que se os ocurra).
Nosotras hemos optado por incluir en nuestra receta un poco de todo: verduras, cereales y pescado. Pero podéis añadirle huevo, aceitunas, espárragos, pollo… Que no todo se queda en la consabida receta de tomates verdes fritos…

INGREDIENTES (2 personas):

  • 4 tomates
  • 3 puñados de arroz
  • 1 cebolla
  • Bonito o atún al gusto
  • Queso rallado
  • Aceite, sal y pimienta

PREPARACIÓN:

1. Lava los tomates y córtales la tapa superior. Con la ayuda de un vaciador o una cucharita quítales la pulpa. Dales la vuelta a los tomates para que escurran.

2. Pon en el vaso de la batidora la pulpa del tomate y la cebolla y pica bien. Saltea en una sartén con un poco de aceite a fuego medio.

3. Mientras tanto, cuece el arroz con un poco de sal. Cuando esté cocido, incorpora a la sartén junto con la cebolla y el tomate y remueve bien.

4. Agregar el bonito o el atún desmigado.

5. Rellena los tomates con la preparación de la sartén y cúbrelos con el queso rallado.

6. Hornéalos (horno previamente precalentado) a 180ºC durante 15-20 minutos.

CONSEJO: Si te sobra preparación de rellenar los tomates, haz como hemos hecho nosotras, con la ayuda de un molde redondo de emplatar (sirve perfectamente uno para repostería) hemos decorado nuestros platos de forma más atractva y llamativa.

Quiche de calabacín y roquefort

QuicheCalabacin&Roquefort

Seguro que esta receta os sorprenderá. No sólo porque, al contrario de lo que pueda parecer, es muy fácil de hacer, sino porque tiene un sabor que invita a seguir comiendo.

Ya sabemos que el roquefort tiene mala fama: hay quien dice que es muy fuerte; otros incluso que huele mal… Pero, de verdad, dadle una oportunidad a esta receta y os prometemos que no os decepcionará.

Si tenéis invitados en casa, podéis optar, como en la foto, por hacer pequeñas tartaletas individuales que quedan muy coquetas a la hora de servirlas. Con un golpe de calor y una buena presentación seguro que causáis sensación.

INGREDIENTES:

  • 2 calabacines
  • 2 cebollas
  • 2 huevos
  • 400 ml de leche evaporada
  • 1 lámina de pasta brisa
  • 50 gr. de queso roquefort
  • Aceite y sal

PREPARACIÓN:

1. Desenrolla la lámina de pasta brisa y cubre el molde. Corta la pasta sobrante y cubre el molde con papel de hornear. Coloca encima unos garbanzos para que la pasta no suba.

2. Hornea a 180o, previamente precalentado, unos 25 minutos. Retira los garbanzos y el papel de hornear y reserva.

3. Pica y fríe la cebolla a fuego medio y cuando esté tierna añadir los calabacines cortados en rodajas. Añadir un poquito de sal, tapar y freír hasta que esté todo tierno.

4. Bate los huevos y añade la leche evaporada. Sazona y mezcla bien. Reserva.

5. Pon los calabacines y la cebolla sobre la pasta brisa y reparte por encima el queso roquefort desmenuzado.

6. Vierte la mezcla de leche y huevo sobre la mezcla anterior.

7. Hornea la quiche a 180o (con el horno precalentado) unos 15 minutos aproximadamente hasta que esté dorada.

Lentejas con verduras

LentejasVerduras

Somos fans de las verduras: de temporada, ecológicas, de todos los colores, sabores… Pero esta receta no es fruto de esa pasión, sino un préstamo de la receta que mi madre ha manejado toda la vida. Es la que nos hacía para comer cuando, en los años 80, teníamos esos horarios partidos, de manera que, al volver a clase, mis hermanas y yo siempre decíamos lo que habíamos comido y los demás nos respondían: “¡Puaj, odio las lentejas!”. “Pero si están buenísimas”, decíamos entonces y repetimos ahora.

A pesar de lo fáciles de hacer que son, mi pobre madre se pasaba un buen rato en la cocina cortando la verdura en trocitos pequeños, muuuy pequeños. No sé si sería para que nos entrasen mejor, por estética o para seducir a mi padre y a mi hermana pequeña, a quienes este plato no les gustaba nada de nada. El caso es que esa costumbre, más estética que otra cosa, ha llegado hasta nosotras y las hacemos exactamente igual.

Usad las verduras que tengáis por la nevera, no os obsesionéis con nuestra receta al pie de la letra. Nosotras también la variamos dependiendo de si es enero o diciembre. Eso sí, la patata no puede faltar.

Es un plato tan exquisito que no le tendréis que decir a nadie aquello de “lentejas, si las quieres las tomas; y si no…”

INGREDIENTES:

  • 1 bote grande de lentejas
  • 1 cebolla
  • 2 tomates
  • 2 patatas
  • 2 zanahoria
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • Perejil
  • 2 dientes de ajo
  • Agua
  • Sal
  • 2 hojas de laurel
  • Aceite de oliva virgen
  • Comino (opcional)

PREPARACIÓN:

1. Corta el ajo, el perejil y todas las verduras en trocitos pequeños (excepto la patata) y echa en la olla a presión a fuego fuerte con un poco de agua, la sal, las hojas de laurel y un chorrito de aceite. Incorpora el comino si has decidido ponerle esta especia. Cuando pite la olla, reduce el fuego y deja unos 10 minutos.
2. Abre la olla, comprueba que todos los ingredientes están tiernos y añade las lentejas lavadas. Dejae hervir un poco y corrige de sal y aceite.
UN SECRETO: En los últimos años mi madre y yo incorporamos a las lentejas soja. Como esta legumbre la encontramos en el mercado “en seco” la ponemos en la olla con las verduras para que se cuezan bien.

Risotto de champiñones

RisottoChampiñones

Dicen los expertos en alimentación que para tener una dieta equilibrada habría que comer todas las semanas: 1 carne, 1 pescado, 1 arroz, 1 pasta y 3 legumbres. La verdura, la fruta y los lácteos, todos lo que se quiera. Pero, claro, pensar todas las semanas recetas diferentes que cumplan estos requisitos no es fácil. Sorprender a nuestra familia para que no se aburran de comer siempre “lo mismo” puede resultar un quebradero de cabeza.

Nuestro propósito de esta semana es daros una idea para poner en la mesa un delicioso plato de arroz con champiñones. Muy sencilla de hacer y muy barata. Para reducir el aporte calórico de esta receta podéis prescindir del queso. Ya el resultado final será diferente, pero es un sacrificio menor si lo que estáis buscando es variar la dieta y bajar de peso sin aburriros. Nosotras os damos la idea, la base, y vosotros hacéis como toda buena ama de casa: improvisar.

Esperamos que os haya gustado.

INGREDIENTES:

  • Arroz (aproximadamente 2 puñados por persona)
  • 350 gr. de champiñones
  • 1 cebolla mediana
  • 1 copa de vino blanco
  • 1 litro de caldo de verduras
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta
  • Queso parmesano

PREPARACIÓN:

1. Pela la cebolla y córtala finamente (usa la batidora si te resulta más sencillo). Añádela a una cazuela con aceite previamente caliente y póchala.

2. Limpia los champiñones y córtalos en trocitos gordos (como de 0,5 cm.). Incorpóralos a la cazuela con la cebolla, tápala y cuece todo, a fuego medio, durante 15 minutos aproximadamente. Mezcla bien y sazona.

3. Incorpora el arroz y dale un par de vueltas. Añade un poco de caldo y cuécelo (sin tapar) a fuego suave removiéndolo de vez en cuando con una cuchara de madera. Incorpora el caldo poco a poco a medida que se vaya secando el arroz. Ponle un poquito de pimienta y corrige de sal.

4. Vierte el vino y mezcla bien. Echa por encima el queso parmesano y deja cocinar 2 minutos más.

Sopa de cebolla

SopaDeCebolla

En la mitad de España está lloviendo, han bajado las temperaturas, casi huele a nieve en algunas zonas… ¿A quién no le apetece un plato caliente para comer?

Esta semana, con permiso del maestro Karlos Arguinaño (a quien le hemos pedido “prestada” la receta), os recomendamos una deliciosa y sencilla receta. Un alimento diurético y muy depurativo, ideal para seguir eliminando toxinas después de las Navidades. Muy recomendable para todos aquellos que estén con la gripe.

Ya veréis que hacerla es muy sencillo, de manera que podéis dejar preparada una buena cantidad y emplearla como primer plato varios días seguidos.

Si os habéis tomado en serio la dieta, os aconsejamos que no le añadáis el queso. Está igual de sabrosa (bueno… o casi).

INGREDIENTES:

  • 1,5 litros de caldo de verduras (1 puerro, 1 zanahoria y 1 cebolla)
  • Varias rebanadas de pan
  • 3 cebollas
  • 1 diente de ajo
  • queso rallado (parmesano)
  • Aceite de oliva
  • Sal

PREPARACIÓN:

1. Prepara un caldo de verduras cociendo durante 20 minutos sus ingredientes con agua. Cuanto más concentrado, mejor. Cuélalo y déjalo reposar para poder quitarle después la grasa.

Si tienes prisa y no puedes hacer el caldo de verdura, pon a hervir el agua y añádele dos pastillas de caldo de verduras.

2. Rehoga la cebolla cortada en tiras finas en una cazuela con aceite y póchala a fue lento durante 10 o 15 minutos hasta que empiece a coger color dorado.

3. Añade el caldo y deja cocer otros 25 o 30 minutos a fuego no muy fuerte.

4. Añade el diente de ajo cortadito muy fino y las rebanadas de pan.

5. Espolvorea con queso rallado (mejor si es parmesano) y gratina un par de minutos en el horno.

Galletas de margarina

GalletasMargarina

El día que hice las galletas de mantequilla, mi sobrino David me recriminó que no le hiciera a él unas sin “proteína de la vaca”. Es intolerante a esta proteína animal y, a sus siete años, lo tiene clarísimo. Y en esas andaba, toreando con un encargo que tenía pendiente desde hacía bastante tiempo.

Con esta receta espero ganarme su inmediata absolución.

Si antes de hornearlas les añades un poquito de azúcar, tendrás un resultado espectacular. También puedes darles un toque de color con colorante alimentario y aprovechar las inminentes “fechas entrañables” para conferirles formas navideñas.

Y como Triki le decía a Epi: “La zanahoria está buenísima. Pero, ahora, de postre…, ¡GALLETAS!”

Os dejamos el enlace de la receta de Tulipán.

Fougasse de ajo

Fougasse

Es un pan plano típico de la Provenza, el equivalente a nuestra hogaza o a la focaccia italiana. Su origen viene de panis focacius, del latín focus, que dio en español “fuego” y “fogón”. Esto es debido a que en la antigua Roma este pan se usaba para calcular la temperatura del horno de leña (es decir, de fuego): el tiempo que tardaba en cocinarse indicaba si era oportuno introducir el resto del pan.

Se suele elaborar con forma de espiga de trigo, probablemente por el tipo de harina con el que tradicionalmente se hace. Se caracteriza por una serie de ingredientes incorporados a la masa como son aceitunas, queso, especias o ajo, que es nuestra opción. Tiene una masa blanda, lo cual implica un periodo largo de fermentación.

Un pan que se corta a trozos con la mano, justo lo que decía mi abuelo que no debía hacerse.

A nuestra receta le hemos añadido dos pequeñas variantes: una influencia india y otra más mediterránea. En vez de añadirse ajo laminado o cortado en trocitos, hemos elaborado una pasta de ajo. Y, en vez de incorporarle el aceite tradicional, le hemos puesto un aceite especiado casero, muy aromatizado.

Pruébalo. Está tan rico que te lo comerás solo: no siempre pan con pan ha de ser comida de tontos.

INGREDIENTES:

  • 500 gr. de harina panificable
  • 10 gr. de sal
  • 300 ml. de agua
  • 50 ml. de aceite de oliva
  • 2 cucharaditas de pasta de ajo
  • 10 gr. de levadura fresca

PREPARACIÓN:

1.  Prepara la masa con todos los ingredientes sin olvidar que la levadura se añade cuando falten pocos minutos para acabar el amasado.

2. Deja reposar la masa durante 90 minutos tapada con un paño húmedo para que no forme corteza.

3. Una vez pasado el tiempo de reposo, trabaja la masa doblándolo sobre sí misma un par de veces y vuelve a dejarla reposar de nuevo otros 30 minutos tapada con el paño húmedo.

4. Divide la masa en porciones de 200 gr. y dales forma de bola. Déjalas reposar unos 15 minutos aproximadamente. ¡No olvides el paño húmedo!

5. Estiras las bolas hasta que tengan 1,5 cm. de grosor y déjalas fermentar en un lugar cálido, cubiertas con el paño, 1 hora.

6. Precalienta el horno a 250ºC con un pequeño cuenco con agua dentro y un paño mojado para crear vapor.

7. Cuando los panes estén fermentados, hazles unos cortes profundos con el cuchillo y separa la masa para crear grandes agujeros (fíjate en la imagen).

8. Cuece tus fougasse durante 25 minutos aproximadamente.

PASTA DE AJO:

  • 115 gr. de dientes de ajo cortados por la mitad
  • 125 ml. de agua

Pon el ajo con el agua en el vaso de la batidora con el agua y tritura hasta obtener una mezcla homogénea. Pásalo a un bote de crisal con tapa y guárdalo en el frigorífico hasta 1 mes.

ACEITE AROMATIZADO:

Para elaborarlos sólo necesitarás aceite de oliva virgen, tiempo e imaginación.

Introduce el aceite en una botella de cristal y ve mezclando tus ingredientes al gusto: tomillo, romero, laurel, ajo, pimienta en grano, guindillas, albahaca…

Dejalo reposar 1 mes aproximadamente y tendrás un aceite delicioso para acompañar incluso con las tostadas.

Ensalada de pepino y tomate

EnsaladaPepinoTomate

Sí, lo sabemos, parece evidente la receta: pepinos y tomate. ¡Hale!, y ya está. Y algo de eso hay, pero ¿sabíais que tal y como os vamos a enseñar a preparar esta ensalada, se convierte entonces en un plato típico de Murcia?

Los productos de la huerta están en su mejor momento (y aún mejor si son ecológicos): no tienen calorías y, además, refrescan si los tomas en ensalada, como es el caso.

Es una receta fresca y sencilla, que se sirve al final de la comida. La puedes dejar preparada con tiempo y bajarte a la playa o ejercer de dominguera (sin preocuparte por el aliño porque va incorporado).

El secreto: servirla muy fría por lo que puedes añadirle unos cubitos si no está a tu gusto. El pepino, como el tamaño, importa (aunque se diga lo contrario, nadie sabe por qué). Y en cuanto a su compañero, allá va este dicho que tiene más razón que todo un santoral: Menos a gachas y a chocolate, todo le va bien al tomate.

INGREDIENTES:

  • 2 pepinos grandes
  • 3 tomates grandes
  • Orégano
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Agua
  • Vinagre

PREPARACIÓN:

1. Pela y trocea los pepinos en un bol con fondo o en una jarra.

Trocea los tomates (no es necesario que los peles pero hazlo si lo prefieres) e incorpóralos al pepino.

2. Aliña con aceite, sal y orégano y un chorrito de vinagre. Incorpora el agua bien fría y deja reposar en el frigorífico.

3. Sirve bien fría.

Añádele unos cubitos si la prefieres más fresca.

NOTAS:

La cantidad de pepino y tomate debe de ser aproximadamente al 50%.

– Sé generoso con el orégano y el vinagre pero sin pasarte. Deben de estar presentes y notarse pero no son el ingrediente principal.

 

Pan de espinacas

PanEspinacas

La receta de hoy os permite aprovechar los restos de verdura que tengáis por el frigorífico. Os damos la receta del pan de espinacas, pero podéis variarla para hacer vuestro pan de zanahorias, tomate o, por qué no, de verduras.

Ya veréis como, cuando le cojáis el punto a hacer pan, no querréis comer otra cosa y los precocinados que venden ya no os parecerán una opción. Querréis experimentar, hacer vuestras propias mezclas.

Respetad los tiempos de reposo. Tapadlo con un paño húmedo para que no se te forme costra. Introducid un cuenco con agua y un trapo dentro del horno para generar humedad.

Más sano y delicioso imposible. Y, además, al día siguiente no lo tendréis duro. O lo que es lo mismo, como dice el refrán: “Pan para hoy… y pan para mañana”.

INGREDIENTES:

  • 500 gr. de harina de fuerza
  • 10 gr. de sal
  • 200 gr. de espinacas
  • 350 ml. de agua
  • 5 gr. de levadura
  • Aceite de oliva

PREPARACIÓN:

1. Calienta el agua e incorpórale las espinacas cortadas muy menuditas. Añádele un chorrito de aceite y una pizca de sal.

Cuando las espinacas estén blanditas se dejan enfriar un poco, hasta que el caldo esté templado.

2. En un bol amasa los ingredientes, incluídas las espinacas y el caldo de estas e incorpora la levadura en los últimos minutos de amasado. Amasa durante 10 minutos aproximadamente.

Deja reposar la masa con un paño de cocina ligeramente húmedo durante 30 minutos dentro de un bol con un poco de harina en la base.

3. Dale forma a tu pan (panecillos, redondo…) y deja fermentar de nuevo la masa tapada con paño húmedo durante 90 minutos en una superficie enharinada.

4. Precalienta el horno a 230ºC y coloca en su interior un pequeño recipiente con un paño dentro para generar vapor. Si ves que el paño se seca, añádele más agua al cuenco.

5. Cuando el pan esté listo para ir al horno (habrá doblado su volumen) colócalo con cuidado sobre la bandeja del horno y realízale un corte longuitudinal.

Introduce el pan en el horno, bájale la temperatura a 200ºC y cuécelo durante 20 minutos aproximadamente.

Tarta de galletas de la abuela

TartaGalletas

Supongo que se llama “de la abuela” porque es la típica tarta, la de toda la vida, la que todos hemos probado… y hay mil versiones. En mi caso fue así, mi recuerdo de esta tarta estará para siempre asociado a los veranos en casa de mi abuela Enriqueta. Siempre hacíamos esta tarta y otra de queso para celebrar los cumpleaños.

La he visto hacer y he probado esta tarta de diferentes maneras: con galletas María (las redondas), con natillas entre capa y capa, con nocilla y nata… Pero mi favorita siempre es y será la clásica, la de galletas tostadas (las rectangulares) con chocolate a la taza.

Podéis darle un toque diferente si mojáis las galletas en un poco de coñac o café (mezclad una cosa o la otra, o las dos, con la leche).

Como es una tarta muy fácil de hacer, una vez que esté hecho el chocolate podéis dejar que los niños se pongan manos a la obra y empiecen ayudando en la cocina con esta receta.

Con estos ingredientes y usando como molde una bandeja de 27 x 20 cm. os saldrá una tarta de seis pisos. Carl Sagan decía que “para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear un universo”. Nosotras, como somos más modestas (y nuestra tarta no es de manzana, sino de la abuela), nos conformamos con erigir nuestro pequeño continente de ideas y recetas.

INGREDIENTES:

  • 750 gr. de galletas tostadas rectangulares
  • 1 l. y 1/2 de leche a temperatura ambiente
  • Chocolate en polvo
  • Opcional: virutas de chocolate, coco rallado, nueves picadas…

PREPARACIÓN:

1. Prepara un chocolate a la taza espeso.

2. En una fuente rectangular ve colocando una capa de galletas mojadas en leche (puedes añadirle a la leche un chorrito de brandy o café).

Si no te entran las galletas enteras, recórtalas hasta adaptarlas a la forma de tu bandeja. Y si tienes que usar capas en dos sentidos (horizontal y vertical), altérnalas entre capa y capa para que no se te abra la tarta.

3. Unta la capa de galletas con chocolate a la taza y repite el proceso hasta seis veces (puedes hacerla más alta si lo prefieres). Termina con una capa de chocolate asegurándote de poner chocolate por todos los laterales de la tarta.

4. Déjala enfriar unas horas en el frigorífico (está más buena de un día para otro).